Hay un roce de tu alma que permanece a mi alrededor.
Es como un perfume caliente y penetrante.
Me contempla con la suavidad del depredador enamorado de su presa.
Sabe el momento exacto en que va a avanzar
hasta entonces
me observa con distancia elegante
la del poderoso que le otorga dignidad a su opuesto.
Y opuesto no es de oposición,
es de situación,
de distancia.
Estoy enfrente, de frente y desnuda.
Enfrente y sin hacer ni un ademán
me mueves a tu ritmo
me danzas
y yo me muevo hipnotizada sin saber qué o quién es responsable de mi.
No sé quién firma la partida.
Y es un trance esta caza compartida
es un misterio embriagador al que no puedo ni quiero resistirme
acaso la tensión justa para poder danzar.
Es bella la espera que tanto deseo acarrea
bella y poderosa
y fiera
y brutal.
Estoy abocada a desaparecer
eso ya lo sé.
Desaparecer de mí para sólo ser en tí.
Ser tu alimento
puro, límpido, cristalino, eterno.
Ser eso, ser Ello, ser Eternidad en tí
para ser Infinita más allá de mí.
Es como un perfume caliente y penetrante.
Me contempla con la suavidad del depredador enamorado de su presa.
Sabe el momento exacto en que va a avanzar
hasta entonces
me observa con distancia elegante
la del poderoso que le otorga dignidad a su opuesto.
Y opuesto no es de oposición,
es de situación,
de distancia.
Estoy enfrente, de frente y desnuda.
Enfrente y sin hacer ni un ademán
me mueves a tu ritmo
me danzas
y yo me muevo hipnotizada sin saber qué o quién es responsable de mi.
No sé quién firma la partida.
Y es un trance esta caza compartida
es un misterio embriagador al que no puedo ni quiero resistirme
acaso la tensión justa para poder danzar.
Es bella la espera que tanto deseo acarrea
bella y poderosa
y fiera
y brutal.
Estoy abocada a desaparecer
eso ya lo sé.
Desaparecer de mí para sólo ser en tí.
Ser tu alimento
puro, límpido, cristalino, eterno.
Ser eso, ser Ello, ser Eternidad en tí
para ser Infinita más allá de mí.